Icono de un brazo blanco con marcas o manchas punteadas en el antebrazo, sobre un fondo circular de color verde azulado, que sugiere una afección cutánea o erupción en el brazo.

Comprensión y diagnóstico de las alergias alimentarias en lactantes y niños pequeños

Introducir nuevos alimentos a tu bebé es una etapa emocionante de su vida. Si bien muchos bebés consumen nuevos alimentos sin ningún problema, a veces es posible que notes reacciones extrañas después de que prueben un alimento en particular. Cuando se presentan estos síntomas, podría ser el momento de averiguar si existe una alergia alimentaria.

Esta página te ayudará:

  • Entender qué es una alergia alimentaria mediada por IgE y cómo se diagnostica
  • Infórmate sobre las pruebas de alergia más comunes y cómo se realizan en tu bebé
  • Comprenda las alergias alimentarias no mediadas por IgE y lo que esto significa para su bebé
  • Prepárese para las citas y las conversaciones con el alergólogo de su hijo
  • Cómo afrontar lo que viene después de un diagnóstico
Un niño pequeño de cabello rubio y ojos azules sonríe con la boca abierta mientras una mano de adulto le da de comer con una cuchara azul. El fondo está ligeramente desenfocado.
  • icono de alertaEsta guía intenta brindarle apoyo a través de información sobre alergias alimentarias y anafilaxia que es revisada por médicos, fácil de entender y en la que puede confiar. Úsela como recurso mientras se prepara para hablar con el equipo de atención médica de su hijo.

¿Qué es una alergia alimentaria?

El sistema inmunitario de tu bebé aún se está desarrollando y aprendiendo qué es seguro. A veces, cuando los bebés prueban alimentos nuevos, su sistema inmunitario puede reaccionar de forma exagerada y tratarlos como invasores dañinos. Esto se llama alergia alimentaria.

“Las alergias alimentarias ”verdaderas" también se llaman alergias alimentarias mediadas por IgE. La IgE es un anticuerpo que tu sistema inmunitario produce para combatir alérgenos que considera nocivos. En algunas personas, ciertos alimentos pueden hacer que la IgE reaccione de forma exagerada y libere una gran cantidad de sustancias químicas, lo que provoca los síntomas que se observan durante una reacción.

Las reacciones suelen producirse rápidamente, entre unos minutos y unas horas después de comer. Reacciones graves pueden poner en peligro la vida y requerir tratamiento de emergencia, pero, afortunadamente, son poco frecuentes en los bebés.

En la mayoría de los casos, los síntomas son leves. Entre los signos más comunes se pueden incluir:

  • ojos o nariz con picazón
  • toser o estornudar
  • más baba o regurgitación de lo habitual
  • Demandas
  • urticaria

Si tu bebé presenta síntomas leves después de comer, es importante que lo comentes con el médico de tu hijo. Él te ayudará a decidir si es necesario realizar pruebas de alergia.

Las mejores pruebas médicas para detectar alergias

Diagnosticar una alergia alimentaria suele ser un proceso paso a paso, y no existe una sola prueba que brinde todas las respuestas. A veces, una prueba puede dar positivo incluso si tu bebé no tiene realmente una alergia alimentaria. Para obtener el diagnóstico más preciso, el doctor de tu hijo considerará el panorama general: tus observaciones, el historial médico de tu bebé y pruebas cuidadosamente seleccionadas.

¿Qué podría preguntarle su médico? Antes o durante la cita, prepárate para compartir:

  • Qué alimentos ha comido tu bebé
  • ¿Qué síntomas notaste?
  • ¿Cuánto tiempo después de comer aparecieron los síntomas?
  • Si tu bebé ha comido el alimento antes sin ningún problema
  • ¿Algún historial de eccema o alergias?

Anotar esta información con anticipación puede facilitar recordar detalles durante la cita. Si es posible, trae fotografías de cualquier erupción, hinchazón u otra reacción visible.

Existen dos pruebas principales de alergia alimentaria: la prueba de punción cutánea y el análisis de sangre de IgE específica.

Pruebas de alergia comunes

Las pruebas de alergias alimentarias no tienen por qué ser aterradoras. Cuando se realizan bajo la supervisión de un médico capacitado, estas pruebas son muy seguras, incluso para los bebés. Esta sección explicará qué sucede durante cada prueba y qué pueden esperar usted y su bebé.

¿Qué sucede?: Se coloca una pequeña gota de líquido que contiene la proteína del alimento sobre la piel de tu bebé. Luego, se pincha suavemente la piel para que el líquido pueda penetrar. Por lo general, tendrás que esperar unos 15 a 20 minutos mientras el médico observa si hay alguna reacción.

Qué esperar: Si su bebé tiene una reacción, aparecerá un pequeño bulto rojo (como la picadura de un mosquito) donde se pinchó la piel. Este bulto se llama pápula. El médico medirá el tamaño de la pápula, lo que puede ayudar a mostrar la probabilidad de que su hijo tenga una alergia.

Qué sucede: Se toma una pequeña muestra de sangre del brazo de su bebé con una aguja delgada. Su bebé sentirá un pinchazo rápido y el proceso solo toma unos minutos. Puede haber un pequeño moretón o dolor después, que generalmente desaparece rápidamente.

Qué esperar: La muestra de sangre se envía a un laboratorio para medir los niveles de IgE específica para determinados alimentos. Unos valores elevados pueden indicar una alergia, pero los resultados no indican al médico exactamente qué alimento provoca la reacción ni cuál podría ser su gravedad. Por lo general, los resultados del laboratorio tardan unos días en estar listos.

Métodos de diagnóstico especiales

A veces, las pruebas cutáneas y de sangre no dan respuestas lo suficientemente claras. Por lo tanto, un alergólogo puede usar otros métodos para averiguar si un bebé realmente tiene una alergia alimentaria, o usted puede leer sobre otros tipos de pruebas y tener preguntas para su equipo de atención médica.

Los alimentos están compuestos de muchas proteínas. Un análisis de componentes toma una muestra de sangre y busca estas proteínas, específicamente anticuerpos IgE, contra partes específicas de un alimento. Por ejemplo, algunos bebés reaccionan a las proteínas de los huevos crudos, pero pueden comer huevos horneados sin problemas. Un análisis de componentes le indica al alergólogo qué partes del alimento causan una reacción.

Antes del desafío: Tu alergólogo te dará instrucciones específicas a seguir para prepararte para la prueba, pero si algo no está claro, puedes hacer preguntas como:

  • ¿Necesito dejar de darle alguna de las medicinas a mi hijo?
  • ¿Pueden comer algo antes del examen?
  • ¿Necesito llevar la comida para la prueba, o la proporcionarán?
  • ¿Necesito traer mi propia epinefrina?
  • ¿Deberíamos ir igual si mi hijo está enfermo hoy?

Qué sucede: Su hijo comerá pequeñas cantidades del alimento que se está probando mientras su alergólogo y su equipo observan atentamente cualquier signo de reacción alérgica. Si no hay síntomas, su hijo probará cantidades ligeramente mayores. Si se presentan síntomas, su alergólogo decidirá si suspender la prueba y tendrá medicamentos de emergencia preparados por si acaso. Todo el desafío usualmente toma unas pocas horas para que su hijo pueda ser monitoreado de forma segura después de que termine de comer.

Qué esperar: Si su hijo no tiene ninguna reacción, es probable que no sea alérgico a ese alimento. Si aparecen síntomas, su alergólogo revisará los resultados con usted y discutirá los próximos pasos.

  • Si el bebé muestra síntomas de alergia después de comer el alimento, esto significa que tiene esa alergia alimentaria.
  • Si el bebé no tiene ninguna reacción, no es alérgico a ese alimento.

Los desafíos alimentarios orales siempre deben realizarse en una clínica u hospital. El tratamiento de emergencia debe estar fácilmente disponible en caso de una reacción alérgica grave después de la provocación. Importante: Nunca intentes una provocación oral en casa, sin supervisión médica.

Una dieta de eliminación es un plan de alimentación a corto plazo donde se eliminan ciertos alimentos y luego se reintroducen lentamente para identificar cuáles están causando una reacción. Los alergólogos tienden a evitar las dietas de eliminación en bebés. Eliminar alimentos a veces puede causar nuevas alergias.

Algunos bebés tienen SEIPA,, una enfermedad no relacionada con la IgE que significa síndrome de enterocolitis inducida por proteínas alimentarias. Con SEIPA, el bebé presenta vómitos intensos, diarrea y dolor abdominal unas horas después de comer. Ninguna prueba cutánea o análisis de sangre puede detectar con precisión el SEIPA. En cambio, los médicos controlan lo que sucede cuando un bebé come alimentos.

Cuando las alergias alimentarias son difíciles de detectar

A veces, no siempre está claro por qué su bebé reacciona a un alimento en particular. Las alergias alimentarias no siempre están mediadas por la IgE.

  • Mediado por IgE: Estas son reacciones alérgicas rápidas que pueden ser muy graves y ocurrir de inmediato, como anafilaxia (alergia alimentaria grave)
  • No mediado por IgE: Estas son reacciones más lentas, principalmente en el estómago o intestinos, y podrían no poner en peligro la vida. Algunos ejemplos incluyen FPIES, proctocolitis, and EOE.

Si su bebé podría tener FPIES (Síndrome de enterocolitis inducida por proteínas alimentarias)Es importante decirle a su equipo de atención médica exactamente lo que ve. Mantenga un registro de qué alimentos parecen causar síntomas, cuándo comienzan los síntomas y cómo reacciona su bebéEntre los signos comunes se incluyen vómitos repetidos y tardíos (de 1 a 4 horas después de comer), diarrea, somnolencia inusual o un aspecto de gran debilidad. Anotar la hora en que comienzan los síntomas tras la ingesta y su duración puede ayudar a su equipo médico a determinar si el FPIES podría ser la causa.

Cuando hable con su equipo de atención médica, asegúrese de mencionar cualquier Señales de advertencia que podrían requerir atención urgente, como vómitos intensos, signos de deshidratación (menos pañales mojados, boca seca) o cansancio extremo. Es posible que revisen el historial médico de su bebé, soliciten pruebas o lo remitan a un alergólogo o gastroenterólogo con experiencia en el FPIES.

Juntos, usted y su equipo de atención médica pueden elaborar un plan para mantener a su bebé a salvo. Este plan puede incluir: Evitar ciertos alimentos, saber cuándo buscar ayuda médica y los pasos a seguir si su bebé presenta una reacción.Llevar un registro sencillo de los alimentos y los síntomas facilita la comunicación clara y ayuda a su equipo de atención médica a elaborar el mejor plan para el cuidado de su bebé.

Si su bebé podría tener FPIAPEs importante informar a su equipo de atención médica exactamente lo que observa. Los signos comunes incluyen heces con vetas de sangre o con mucosidad, diarrea leve o, en ocasiones, irritabilidad después de la alimentación. Lleve un registro de cuándo aparecen estos síntomas, qué alimentos consumió su bebé y con qué frecuencia ocurre.Anotar esto ayudará a su equipo de atención médica a comprender el patrón y a determinar la causa.

Además, asegúrese de mencionar cualquier otros síntomas o cambios en la salud de su bebécomo un aumento de peso deficiente o signos de malestar. Su equipo de atención médica puede revisar el historial de alimentación de su bebé, verificar su crecimiento y examinar muestras de heces.En ocasiones, es posible que lo remitan a un alergólogo o gastroenterólogo pediátrico si los síntomas son persistentes o graves.

Juntos, usted y su equipo de atención médica pueden elaborar un plan de atención. Este puede incluir evitar ciertos alimentos si está amamantando, utilizar fórmulas especiales si es necesario y monitorear los síntomas de su bebé.Llevar un registro sencillo de los alimentos y las reacciones facilitará la comunicación con su equipo de atención médica y ayudará a garantizar que su bebé se mantenga seguro y cómodo.

Si su bebé podría tener Eosinophilic Esophagitis (EoE), es importante compartir lo que observes con tu equipo de atención médica. Los signos comunes incluyen dificultad para tragar, arcadas, vómitos, rechazo de ciertos alimentos o escaso aumento de peso.Llevar un registro de qué alimentos parecen causar problemas, cómo reacciona tu bebé y cuánto duran los síntomasAnotar esto ayudará a su equipo de atención médica a comprender el patrón y a determinar la causa.

Cuando hable con su equipo de atención médica, describa cualquier dificultades para alimentarse, dolor o cambios en los hábitos alimenticios. Ellos pueden revise el historial de alimentación, el crecimiento y el historial médico de su bebé.A veces, pueden remitirte a un gastroenterólogo pediátrico o alergólogo para una evaluación adicional, que podría incluir pruebas o una endoscopia para detectar inflamación en el esófago.

Juntos, usted y su equipo de atención médica pueden elaborar un plan de cuidados para ayudar a su bebé a alimentarse de manera segura y crecer bien. Esto puede incluir: evitar ciertos alimentos, monitorear los síntomas y dar seguimiento con especialistasLlevar un registro sencillo de los alimentos, las reacciones y los patrones de alimentación facilitará la comunicación con su equipo de atención médica y ayudará a que su bebé reciba la atención que necesita.

Cómo evitar diagnósticos erróneos frecuentes

Diagnosticar si alguien tiene una alergia alimentaria puede ser complicado. Los médicos analizan los resultados de las pruebas y hacen preguntas sobre la historia clínica del paciente. Intentan diferenciar entre alergias y afecciones que pueden tener síntomas similares a los de la alergia alimentaria. Los médicos prestan atención a muchas pistas para establecer el diagnóstico correcto.

Distinguir entre alergias e intolerancias

Una intolerancia alimentaria es diferente de una alergia alimentaria. No es una reacción inmunitaria. En cambio, ocurre cuando el cuerpo no puede descomponer ciertos alimentos. Los bebés pueden sentir dolor de estómago, tener gases o diarrea. El tipo más frecuente es la intolerancia a la lactosa, lo que significa que el cuerpo no puede digerir el azúcar de la leche.

La intolerancia alimentaria solo afecta la digestión. Puede ser incómoda, pero nunca pone en peligro la vida.

Una reacción alérgica a los alimentos compromete al sistema inmunitario. Los síntomas de la alergia alimentaria incluyen urticaria, hinchazón o incluso una reacción potencialmente mortal llamada anafilaxia. Conocer esta diferencia ayuda a los padres a implementar cambios simples en la alimentación o a decidir cuándo consultar a un alergólogo.

Falsos positivos en pruebas cutáneas/análisis de sangre

Un falso positivo ocurre cuando una prueba indica que su bebé tiene una alergia alimentaria, pero el bebé puede comer el alimento sin tener una reacción.

Las pruebas de punción cutánea y los análisis de sangre buscan anticuerpos IgE, los “anticuerpos contra la alergia” que indican que el sistema inmunitario está prestando atención a un alimento. No obstante, la presencia de IgE no siempre significa una alergia verdadera. Muchos bebés comen esos alimentos sin ningún problema.

Los bebés con eccema suelen producir más IgE, lo que aumenta la posibilidad de falsos positivos. Es por eso que los resultados de las pruebas pueden ser difíciles de interpretar.

Los médicos combinan los resultados de las pruebas con la historia clínica y los síntomas de su bebé para llegar a un diagnóstico. Nunca intente interpretar las pruebas de alergia alimentaria por su cuenta. Consulte siempre a un alergólogo certificado para decidir qué alimentos realmente deben evitarse y cuáles pueden permanecer de manera segura en la alimentación de su bebé.

Diagnóstico erróneo o problemas superpuestos

Los bebés pueden tener otros problemas que se asemejan a las reacciones alérgicas a los alimentos:

  • Infecciones virales. Un resfriado o una roséola pueden provocar sarpullido o urticaria en el bebé. Cuando el cuerpo combate un virus, la piel puede presentar manchas rojas que pican y parecen una alergia.
  • Cambios de humor. Los bebés pueden tornarse irritables o dependientes después de comer dulces o alimentos que les provocan malestar estomacal.
  • Enfermedad celíaca. Se trata de una enfermedad autoinmunitaria en la que el consumo de gluten (una proteína que se encuentra en el trigo, la cebada y el centeno) hace que el sistema inmunitario del cuerpo ataque el intestino delgado. Con el tiempo, esto daña el revestimiento intestinal y dificulta la absorción de nutrientes de los alimentos.

Qué hacer después de un diagnóstico de alergia

Una vez que se confirme la alergia alimentaria de su bebé, hable con el alergólogo de su hijo. Elabore planes claros de prevención de alergias alimentarias para el hogar y la guardería. Necesitará saber exactamente qué hacer si su bebé tiene una reacción.

Cree un plan de acción personalizado contra las alergias

Trabaje con su alergólogo para crear un plan de acción claro ante la anafilaxia que pueda compartir con todos los que cuidan a su bebé. El plan debe incluir lo siguiente:

  • Alimentos a evitar: una lista de los alérgenos alimentarios específicos de su bebé.
  • Medidas de emergencia: cómo detectar una reacción y qué hacer primero.
  • Uso de medicamentos: cuándo y cómo administrar epinefrina u otros medicamentos recetados.
  • Contactos de emergencia: cuándo llamar al 911 o acudir a la sala de emergencias más cercana.

Haga cambios en el estilo de vida

Un diagnóstico de alergia alimentaria significa que necesitará desarrollar una estrategia de prevención amplia que ayude a proteger a su bebé. Necesitará aprender lo siguiente:

  • Cómo evitar alérgenos. . Esto significa tomar decisiones alimentarias diarias que ayuden a evitar reacciones alérgicas a los alimentos.
  • Cómo leer las etiquetas de los alimentos con detenimiento para detectar alérgenos ocultos (por ejemplo, “puede contener…”).
  • Cómo prevenir el contacto cruzado por la exposición a alérgenos en superficies, y cómo limpiar recipientes, utensilios y sillas altas entre comidas.
  • Cómo enseñar a los cuidadores (familiares, niñeras, personal de guarderías) a detectar una reacción, qué hacer y cómo administrar epinefrina.
  • Cómo planificar comidas equilibradas con alimentos seguros para que su bebé reciba todas las vitaminas, los nutrientes y las calorías necesarios para favorecer su crecimiento.

Programe pruebas de seguimiento para la superación de las alergias

Algunos bebés superarán las alergias a la leche, al huevo o al trigo entre los 3 y 5 años. Su alergólogo hará lo siguiente:

  • Repetir las pruebas (punción cutánea o análisis de sangre) cada 6 a 12 meses.
  • Comparar los niveles de IgE con el tiempo para comprobar si disminuyen.
  • Planificar una prueba de provocación alimentaria oral cuando las pruebas y los antecedentes indiquen que podría ser seguro volver a probar el alimento.
  • Renovar las recetas (como la epinefrina).
  • Actualizar su plan de acción a medida que crezcan.
  • Hablar de opciones de tratamiento como inmunoterapia oral o medicamentos biológicos que ayuden a su hijo a tolerar mejor los alérgenos alimentarios en caso de exposición accidental.

Preguntas y respuestas sobre el diagnóstico de alergias alimentarias

Para diagnosticar alergias alimentarias en bebés, es necesario conocer los signos y síntomas, abordar los antecedentes familiares y realizar pruebas con un alergólogo certificado. Aquí encontrará respuestas a algunas preguntas frecuentes que nos hacen sobre el diagnóstico de la anafilaxia en bebés.

No. Los kits de pedidos por correo a menudo miden anticuerpos IgG, no anticuerpos IgE. Las pruebas de IgG solo muestran que el cuerpo ha consumido previamente un determinado alimento. No muestran indicios de alergia. Las pruebas de IgE miden las causas de las verdaderas alergias alimentarias.

Las pruebas por correo pueden arrojar falsos positivos, lo que lleva a las familias a suprimir ciertos alimentos que el bebé puede comer sin peligro. Hable siempre con un alergólogo certificado que utilice las pruebas adecuadas (punción cutánea, análisis de sangre de IgE o pruebas de provocación alimentaria oral) y la historia clínica de su bebé para llegar a un diagnóstico correcto.

Los resultados de los pedidos por correo nunca deben reemplazar las pruebas e interpretaciones profesionales.

El alergólogo de su hijo diagnosticará las alergias alimentarias utilizando una combinación de lo siguiente:

  • Historial de síntomas de su hijo.
  • Una prueba de punción cutánea o un análisis de sangre de IgE específica.
  • Una prueba de provocación alimentaria oral realizada con supervisión médica.
  • Antecedentes familiares de alergias alimentarias y otras afecciones alérgicas.

La prueba de provocación alimentaria oral se considera la forma más precisa de detectar una alergia alimentaria; a menudo se la denomina el “método de referencia”. Durante esta prueba, el médico administra al bebé pequeñas cantidades de un alérgeno alimentario por vía oral. Luego, el médico aumenta lentamente la cantidad mientras observa con atención cualquier reacción.

Esta estrategia directa muestra exactamente cómo reacciona el cuerpo del bebé cuando ingiere el alimento. Se observa una reacción real o la ausencia de reacción en condiciones seguras y controladas.

Dígale al médico exactamente qué sucedió cuando su bebé tuvo una supuesta reacción. ¿Qué comió su bebé? ¿Cuándo aparecieron los síntomas? ¿Cómo se veía o se sentía el bebé? Luego pregunte: “¿Puede darme una derivación a un alergólogo para que solicite las pruebas adecuadas?”

Como ayuda para su médico, lleve lo siguiente:

  •  Un diario de alimentos que muestre los alimentos que cree que provocaron una reacción y lo que sucedió.
  • Una lista de síntomas con el momento en que comenzaron y su duración.
  • Fotografías de cualquier sarpullido, hinchazón u otras reacciones visibles.

Esta información clara y sencilla debería ser de ayuda para que su médico comprenda por qué el bebé necesita pruebas de alergia. Esto le acerca un paso más a obtener un diagnóstico preciso.

Una intolerancia alimentaria no es lo mismo que una alergia alimentaria. Una intolerancia alimentaria suele provocar problemas estomacales como gases, vómitos o cólicos. No afecta el sistema inmunitario ni provoca una reacción grave. La mejor manera de prevenirla es evitar el alimento que provoca los síntomas.